En la lengua de Íkaro

Esos políticos que odiamos tanto.

Hola amados y odiados seres de carbono, ecuánimes bolsas de sangre y carne que día a día sobrevivimos en el sistema morimundo del holocausto de los soñadores. Donde los mártires de la miseria deambulan en nuestra conciencia, donde nuestras miradas prefieren voltear a la pared sucia que mirar la realidad.

Generación perdida en pantallas de luz, que desean las mentiras que te venden en el youtube, donde predicadores de humo te encantan con sus voces serviles a los mecánicos de nuestro caos.

Ahora los buenos son los ignorados, el abuso del que se cree superior, mientras debe todo con el afán de validar su carencia de autonomía. Somos la moneda de la caja registradora de los que juegan con nosotros. 

¡Oh si! queridos energúmenos que votas para que otros te destruyan creyendo que un solo humano ha de salvarte de tu propia desidia.

Los humanos sabios no se vuelven presidentes, la persona capaz e inteligente se oculta de las cámaras y el reflector, pues sabe que el control es un vicio delicioso. 

A tí que deseas emular y copiar lo que miras con vehemencia en tu aparato electrónico, esa cadena que no te deja pensar por cuenta propia, que piensas que los políticos son la salvación dejame decirte quitate la venda de los ojos.

"La política es el arte de buscar problemas, encontrarlos, hacer un diagnóstico falso y aplicar después los remedios equivocados."

— Groucho Marx
Cuento corto

La hormiga

Se le metió una hormiga por el oído. Giró el cuello de manera que la oreja quedó cerca del hombro y empezó a brincar.

La hormiga se sujetaba con las uñas, mientras él estaba en el baño de la oficina brincando y empezó a generar sospechas.

Se escuchaba el golpeteo de los zapatos arañando el piso.

Una compañera de la oficina empezó a asomarse por la angostísima ranura que quedaba entre la puerta y el piso.

Ella vio la sombra de los zapatos subiendo y bajando.

Pasaban las horas; una bolita de cera empezó a crecer y estripar a la hormiga contra la pared del oído. Varias personas tenían ganas de orinar y botaron la puerta. Él seguía brincando. Les habló del insecto.

La bolita de cera se comió a la hormiga.

Le registraron el oído; no encontraron evidencias y él nunca jamás regresó a esa oficina.

 

Autor: Felipe A. Sotela



Esos políticos que tanto odiamos: ¿Por qué nos gobiernan los imbéciles?

Los extraterrestres solo mandan naves o sondas sin tripulación, después de siglos en la Tierra esta semana llegaron a una conclusión científica irrefutable: la humanidad padece una adicción patológica e incurable a ser pastoreada por los sujetos más idiotas, peligrosos y moralmente deficientes de su especie.

No es una anomalía del sistema; es el sistema. A lo largo y ancho del globo, el poder no se entrega al más sabio, sino al que tiene la capacidad de prometer milagros con la convicción de un psicópata y la profundidad intelectual de un meme de internet. ¡Nos gobierna una gerontocracia de cretinos, un desfile de narcisistas !. La pregunta no es cómo llegaron ahí, sino por qué seguimos obedeciendo cuando nos ordenan saltar al abismo.

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"Un político honesto es aquel que, cuando es comprado, se queda comprado."

Simon Cameron 

"Un pueblo que elige a corruptos, impostores, ladrones y traidores no es víctima, es cómplice."

George Orwell

"La política es el departamento de espectáculos de la industria del entretenimiento."

Frank Zappa

Músico

Cantaréis

Por Juan Meretriz

Pende del corazón loco 

La cordura, por eso

Solo del corazón 

Es cuerda la locura

El recuerdo su razón 

Memoria oscura

Corea en coro

La cura

Recuerda 

Lo cura

Cantaréis

Localizado el gozo

En tu cuerdo corazón 

Loco e izado

Acorde amoroso

Ya sin razón 

Encantado 

Cantaréis