En la era del scroll infinito y los anuncios de tres segundos que saltamos sin pensar, llamar la atención de la gente en la calle se ha vuelto una misión casi imposible. Sin embargo, para el estreno de su más reciente thriller apocalíptico, The Last House, Netflix demostró que la publicidad exterior tradicional aún puede ponernos los pelos de punta y hacernos levantar la mirada del teléfono.
La premisa de la película —protagonizada por Wagner Moura y Greta Lee— gira en torno a una familia que queda misteriosamente atrapada en su propia casa tras una extraña tormenta, completamente incomunicada del mundo exterior.
¿La estrategia para promocionarla? En lugar de imprimir un afiche gigante, la plataforma decidió construir una fachada de casa totalmente amueblada dentro de una valla publicitaria en pleno Sunset Boulevard, en West Hollywood… y meter a un actor a vivir en ella.
Un escenario a 9 metros de altura
Durante tres días, quienes transitaban por la avenida no veían un simple anuncio, sino a un hombre en pijama y bata realizando su rutina diaria a nueve metros del suelo. Se le vio comiendo cereal, escuchando música con audífonos, buscando “amenazas” con binoculares y escribiendo mensajes en una pizarra blanca para comunicarse con los peatones, un claro guiño a la falta de teléfonos e internet que sufren los personajes en la cinta.
Bajo la ventana de este claustrofóbico escenario, una sola pregunta interpelaba al público: “How long can you survive?” (¿Cuánto tiempo puedes sobrevivir?).
El misterioso inquilino resultó ser Nathan Shoop, un actor y productor experiencial basado en Los Ángeles, quien se tomó la experiencia con humor y actualizó su biografía en Instagram a simplemente: “El hombre de la valla publicitaria”.

La experiencia como nuevo lenguaje
Más allá del truco publicitario, esta acción nos recuerda el valor del marketing experiencial. Cuando las pantallas digitales nos saturan, intervenir el espacio urbano con narrativa viva logra lo que pocos anuncios consiguen hoy en día: detener el tráfico, generar conversación orgánica en redes sociales y sumergir al espectador en la atmósfera de la película antes de que presione el botón de play.
The Last House ya se encuentra disponible en el catálogo de Netflix, pero la conversación sobre cómo vendernos historias en la calle apenas comienza.
